jueves, diciembre 27, 2007

UN TROZO DE HISTORIA


Navegando por internet me encontré con un especial de Emol con la portadas históricas de El Mercurio. Entre tantas imágenes me encontré con la del domingo 12 de marzo de 2006, un día después del cambio de mando en Valparaíso, durante el cual asumió el gobierno de la Nación Michelle Bachelet.

Observando con cuidado me di cuenta de que uno de los títulos y su lectura de foto (marcada en verde más arriba), los hice yo... se puede leer "Chile tiene su Primera Presidenta", junto con una instantánea del momento y una breve descripción de la escena...

 
Vaya, nuevamente me encuentro como partícipe de un trocito de historia, de forma anónima, pero presente al fin y al cabo...

Son pequeños gustos que a uno le da la vida, tal vez breves historias para contarle a mis hijos y nietos en un futuro...

miércoles, diciembre 26, 2007

MOLIIIIIIIIIIIIIIIIINA...


Siempre me ha llamado la atención la devoción del pueblo de Molina por la selección de fútbol; la ciudad se paraliza cuando en primavera comienzan las eliminatorias regionales, el estadio municipal se llena como nunca y la gente se une en torno a la camiseta azul.

Cuenta la historia que alguna vez Molina fue finalista de un nacional amateur, que en el plantel estuvo Hugo Rubio (a préstamo desde Talca), que se perdió con Santiago en el Estadio Santa Laura, etc.

No obstante, tengo en la mente la campaña de 1992, cuando se logró el campeonato regional y los pasajes para en nacional de Arica en enero de 1993. Pero mi memoria no guardó alguna jugada, alguna anécdota en la cancha, no señor. Lo que mi cabeza atesoró con cierta hilaridad era el himno ofical que se ocupaba para alentar al equipo: "Molina" de Creedence Clearwater Revival. A cualquiera le resultaría digno de García Márquez ver a huasos con chupallas y ojotas con suela de neumático saltando al ritmo de "Moli-i-i-i-na, where you goin to ? Moli-i-i-i-na, where you goin to ?" ... era entre folklórico y ridículo.

Durante la semana, una camioneta Chevrolet del año de la pera sacxaba un altavoz y al ritmo de la mentada canción se invitaba a la gente a apoyar a la selección... supieran los Creedence hasta dónde llegó su canción...
El asunto es que parece que el himno trajo buena suerte ya que se le ganó la final regional a Cauquenes (acérrimo rival desde los sesenta) y con ello los pasajes para la fase final en el norte.

Como no se podía llevar al pueblo tan lejos, las radios locales mandaronn enviados especiales que dieron cuenta de una campaña bastante mediocre.

Sin embargo, desde ese año el tema de los Creedence se transformó en la banda sonora de la selección de fútbol de Molina.

miércoles, diciembre 19, 2007

TOTO: PASADO EN MI PRESENTE


"Past to presnt" (1990), otro de mis favoritos de juventud, que se fue "vulgarizando" por la masividad actual... Recuerdo que solía ir a mis entrenamientos de atletismo escuchando esta compilación del grupo estadounidense Toto. Eso en 1995 si mal no recuerdo.

Es una seguidilla de éxitos tales como "Africa", "Hold the line", "I'll be over you", "99", "Rossana", por citar los principales.

No obstante, se echan de menos clásicos como "Holyanna" y "Stranger in Town". De todas formas, un buen esfuerzo de Sony por juntar estos tracks presentes en la memoria de la juventud ochentera y quienes fuimos niños en esos años...

Tal como dije, esta placa amenizó mis viajes entre Curicó y Molina por mucho tiempo, con música que nadie de mi generación conocía ni apreciaba. Tal vez algunos reconocían algunas melodías, pero no las disfrutaban "a concho" como uno.

Destaco los solos de teclado de Steve Porcaro y Greg Phillinganes (se hace presente en "Africa"), como asimismo los de guitarra a cargo de Steve Lukather (geniales son sus intevenciones en "I'll be over you" y "I wont hold you back"). Igualmente, en una primera época la potente voz de Bobby Kimball (reemplazado más adelante por Fergie Frederiksen). Y obviamente, el ritmo del baterista Jeff Porcaro (fallecido en 1992) en temas como "Stop loving you"...

Hace poco estuvieron en Chile, incluso con Kimball de regreso... pero todo el mundo los quiso ver... y fue el fin de la magia para expertos...

martes, diciembre 18, 2007

LO QUE DESCONOCÍA DE LOS BEATLES


Como lo comenté en algún texto anterior, me demoré mucho en lograr tener discos completos de los Beatles... el primero que logré copiar fue "Help!", hacia 1995... Por esos años mantenía una imagen bastante definida de la banda, especialmente por la línea musical más rock'n'rollera; tal vez los únicos elementos sorprendentes eran "Yesterday" o "Eleanor Rigby".

Sin embargo, en 1996 tuve acceso a dos álbumes que me demostraron por qué los Fab Four se mantuvieron vigentes e influenciaron a distintas corrientes posteriores a los años sesenta; la primera aproximación fue "Sgt. Pepper Lonely Hearts Club Band" (1967), placa plagada de innovaciones que siendo sinceros me dejó con la boca abierta. Sin lugar a dudas se pasean por todos los estilos en lo que muchos llaman una ópera rock, otros álbum conceptual. Yo simplemente lo catalogo como un ejemplo de adaptabilidad a diversos estilos (clásico, jazz, rock, balada, hindú, etc) y una demostración de que Lennon y McCartney fueron más que song writers... de frentón fueron grandes compositores... baste citar "She's leaving home", "Being for the benefit of Mr. Kite!", "A day in the Life" para retratar los claros conceptos de melodía y teoría musical que manejaban, sin desmerecer el resto de los track, que completan un collage musical de estilo y perfección... Un hallazgo que me marcó para toda la vida...

Algo similar ocurre "The Beatles (White Album)" (1968), disco doble en el que exploran sonidos desconocidos y que sin lugar a dudas sentaron la bases para el rock posterior. Baste nombrar "Helter Skelter", albor de las corrientes más heavy de la música. Me llamó mucho la atención además la similitud entre el estilo de "Martha my dear" con la producción de Electric Light Orchestra.

A ello sumemos grandes temas como "Blackbird", "While my guitar gently weeps", "Sexy Sadie", "Mother Nature's Son"... es dificil poder hablar en global de un disco tan variado y que parece mostrarnos el futuro inmediato...

Sin duda ambos discos son como un evangelio de la música, con un antiguo testamento ("Sgt. Pepper") y uno nuevo ("White Album")... lo básico para aspirar a una redención que hasta hoy me ilumina musicalmente hablando...

lunes, diciembre 17, 2007

UNA ORQUESTA SUI GÉNERIS


Debo reconocer que el primer álbum imprescindible para mí fue "Discovery", de Electric Light Orchestra (1979)... gracioso que mientras todo el mundo disfrutaba con otro tipo de música, ya me extasiaba con discos editados cuando recién nacía...

En 1994 era muy asiduo a la casa de un amigo que contaba con un reproductor de cds (un lujo por esos años), aunque su stock de discos era bastante limitado. Entre ellos había uno que jamás tomamos en cuenta creyendo que contenía temas orquestados estilo Ray Conniff (confieso que yo pensé eso). Un día, como humorada le dije que pusiera la placa... bastaron dos tracks para quedar estupefacto; reconocí "Confusion", luego un clasicazo como "Last train to London" (tema con matices disco)... Creo que no esperé hasta el otro día para que me lo pasara a cassette, me encanté de inmediato con el registro.

En casa me dediqué a escuchar con tranquilidad los nueve temas de la banda inglesa que supo amalgamar el rock más puro de los setentas con arreglos sinfónicos, responsabilidad creativa de Jeff Lynne. Pronto se transformó en mi álbum de cabecera, en especial baladas como "Need her love", "Midnight Blue" y "Wishing" (el solo de piano aún me eriza los pelos)... Igualmente asimilé los temas que cité parrafos atrás...

ELO no era muy masivo en esos días, así que era un placer para expertos, melodías reconocibles para oídos entrenados... un deleite.

Sin duda fue el primer álbum que guardé en el baúl de la memoria musical (tan importante para la raza de los melómanos) y que marcó de forma indeleble mi adolescencia...

Un buen ejercicio éste de recordar grandes álbumes de mi existencia... vale la pena empezar una saga...

jueves, diciembre 13, 2007

UN AÑO, UN SIGLO, UNA ETERNIDAD…


Hace un año estábamos en plenos preparativos para nuestro matrimonio, afinando los detalles para que fuese una celebración que recordáramos por siempre… Y así fue, con simpleza, sin grandes lujos y con todos (o casi todos) los que amamos…

Y debo reconocer que aunque en nuestros corazones llevamos casados mucho más tiempo, este año juntos ha sido maravilloso, en especial por la realización de una vida juntos; el hecho de que tus bellos ojos sean lo primero y lo último en ver cada día, la circunstancia de tenerte en cada momento de alegría y tristeza, de compartir cada paisaje, cada gota de lluvia, cada lágrima, cada caminata, incluso los copos de nieve que vinieron a embellecer el paisaje de por sí paradisíaco de nuestro hogar…

Has sabido soportar mi carácter, mis mañas, mi sentido del humor… me has levantado mil veces de caídas que habrían sido duras de soportar y superar… Mi Principessa, gracias por aceptar ser mi compañera en este año, durante este siglo, a través de la eternidad… gracias por dejar que siga siendo “el guardián de tus sueños de amor”, tal como dice nuestra canción… “Je te aime a mourir” te digo, je te aime tout la vie, mon petit princesse…

Y así será a lo largo del tiempo, sin importar el lugar en que estemos. Citando al Principito “Si alguien ama a una flor que es única entre millones y millones de estrellas, eso es suficiente para que ese alguien sea feliz cuando la mira y se diga: ‘Mi flor está ahí…’”… tú eres mi flor, mi Principessa, siempre lo has sido y siempre lo serás…

Sabes que cada día, cuando miro el edificio en construcción que se divisa desde nuestra casa, imagino nuestra vida reflejada en él; cada día un piso más, cada día más elaborado, más fuerte, más firme… la gran diferencia es que no alcanzara la altura de nuestro rascacielos, que cual torre de Babel, llegará a los confines mismos del cosmos… y obviamente, pronto comenzarán a surgir nuevas construcciones, pequeñas, parecidas a nosotros, que se elevarán con nosotros… te lo doy firmado

¡TE AMO MI PRINCIPESSA! ¡GRACIAS POR UN AÑO DE FELICIDAD, POR UN SIGLO DE AMOR, POR UNA ETERNIDAD JUNTOS!

Siempre, tu esposo, Rodrigo

miércoles, diciembre 12, 2007

EL REY DEL GUATAZO


Cómo no iba a dedicar unas cuantas líneas a nuestro querido amigo y definido en forma unánime como el rey del guatazo, Juan Ñaque. Hoy por hoy procura cambiar su sobrenombre por Joan Naqué, pero su perfil aguileño mantiene la acepción original.

Llegó a la Utal antecedido de una fama de galán en el Liceo Abate Molina, de matador... y ciertamente, como el pionero de la televisión estudiantil... La banda sonora de esos años estaba determinada por la canción "Don't speak". De esos años también viene una enfermiza aversión por Arriagada Zavala.

Sin embargo, al poco andar, nos empezamos a dar cuenta que nuestro rollizo amigo era un fracasado más; sin ir más lejos, se tornó repetitiva su frase "Cuando me va a tocar"... Lo mismo pasó con las estiradas de trompa por el amor no correspondido de la Julia... malos ratos que amenizábamos con la canción "Cuando acaba el placer" de So pra Contrariar...

Protegido de Cabello Farfán, solía pasar las penas en los carritos de completos de la 6 oriente o acudiendo al cine Astor con nuestro amigo el Bomba... también servía de acompañante en fiestas universitarias a Mamedo, a quien ayudó en más de una ocasión a vomitar tras la ingesta indiscriminada de alcohol.
Hoy la vida le sonríe a Juan Ñaque. Con orgullo fue el único de los Fab Four que terminó la carrera de derecho... hoy es Defensor Público... y al fin le tocó...

No obstante, en nuestras mentes y en nuestros corazones se mantendrá incólume la imagen del rey del guatazo, a quien le decíamos Tom Cruces (por parecerse al Tom Cruise después del choque), sus inolvidables "sobresedimientos" (sic), y la imitación humorística a flor de piel...

Juan Ñaque, no te mueras nunca... por que no podríamos cargar el cajón...

miércoles, diciembre 05, 2007

EL RITUAL DE ANTAÑO


Eran mis tiempos de estudiante cuando cada 8 de diciembre se trasformaba en una jornada de recogimiento y recuerdo... no confunfir mi estado de introspección con la fiesta de la Inmaculada Concepción, era sólo un alcance de fecha...

El motivo de tal circunstancia era la conmemoración que realizaba del asesinato de John Lennon ocurrido en 1980; por esos días ya era un fanático total de los Beatles, así que el tributo al mártir musical era una fecha marcada en rojo en el calendario, que duda cabía.

Solía darle un toque distinto a dicho día; como se trataba de un feriado, tenía tiempo para hacer cuanta cosa se me ocurriera. Normalmente escuchaba música de los Fab Four, pero con la voz de Lennon, le ponía una cinta negra a un póster suyo que tenía en la pared... en eso me pasaba el día, como tratando de compensar mi lejanía del Central Park de Nueva York, del edificio Dakota, que cada 8 de diciembre se inunda de beatlemaniacos con guitarras, flores y fotos.

No obstante, el clímax llegaba en mi íntimo recordatorio a las 11 de la noche, hora a la que Mark David Chapman apretó el gatillo... reloj en mano esperaba que dara la hora para poner "Imagine"... se me venía a la mente la imagen de los lentes cayendo al suelo y la gente llorando la mañana siguiente...

Ya no hago ningún tributo, ni pongo música alusiva a él esa fecha... sin embargo, siempre el 8 de diciembre estará grabado en la mente como el día que murió un genio musical.

Parafraseando a Don McLean en "American Pie":

"I can’t remember if I cried
When I read about his widowed bride,
But something touched me deep inside
This day the music died".
John Winston Lennon, rest in peace...

lunes, diciembre 03, 2007

¡Y TE VOLVIERON A CALLAR!


Cómo si las palabras del rey Juan Carlos de España hubiesen sido un anuncio, los venezolanos dijeron que No (aunque por un escaso margen determinado por una alta abstención) al presidente Hugo Chávez en el plebiscito que pretendía, entre otras propuestas, permitir la reelección indefinida del mandatario.

Un duro golpe para una persona que se había acostumbrado a ganar elecciones y vanagloriarse de su poder de convocatoria. Con esta derrota no sólo posterga la opción de eternizarse en el poder, sino que da nuevos bríos a una oposición bastante maltrecha.

Junto con ello, el escenario sudamericano ve como los gobiernos de extrema izquierda van demostrando su inviabilidad con medidas de corte populista y (en el caso de Chávez) dictadura galopante. Claro, por que otra "caballito de batalla" socialista, el gobierno de Evo Morales en Bolivia comienza a "hacer agua" (sin querer sonó a sarcasmo), luego que el presidente indígena intentara aprobar artículos de la nueva Constitución sin la presencia de la oposición durante la votación. Como resultado, tiene a buena parte del país en su contra, con afanes independentistas (como es el caso del departamento de Santa Cruz), y según muchos, al borde de la guerra civil.

Otro golpe al insoportable Hugo Chávez, que quizá comienza a vivir el fin de su régimen de arrogancia, populismo e intolerancia... es de esperar que este sea un apronte para una democracia verdadera en Venezuela y un golpe de gracia a la izquierda recalcitrante que intenta envenenar a los pueblos latinoamericanos.

viernes, noviembre 30, 2007

EL OCASO DEL DICTADOR


¡11 mil 804 millones, 425 mil 8 pesos! Esa era la noticia en la madrugada del domingo 3 de diciembre de 2006. Y con esas palabras de Don Francisco, dando cuenta de que la meta para la Teletón había sido cumplida, trabajé esa noche en la radio, sin saber lo que se avecinaba. Sin ir más lejos, con esa noticia encabecé los titulares de domingo por la mañana. Luego ayudé a la gente de espectáculos, que como a las 3 de la mañana comenzaron a llegar con el material desde el Estadio Nacional; como periodista de trasnoche debía dejar listo todo.

Cortando cuñas estaba, cuando cerca de las cinco de la mañana suena el teléfono... era Mario Antonio Guzmán, periodista de tribunales que me dice una noticia bomba: Pinochet había sido internado en el Hospital Militar tras sufrir un ataque al miocardio y un edema pulmonar. Fue gracioso que después de un mes trabajando en la Cooperativa me tocara hacer frente a semejante acontecimiento.

De inmediato llamé al periodista a cargo del móvil en domingo para que se fuera volando al hospital, para luego contactar con el General Guillermo Garín en su calidad de vocero de la familia Pinochet. Primero alerté al radiocontrolador Christián Quezada para que tuviera lista la cortina clásica "El diario de Cooperativa está llamando", mientras yo trataba de convencer a Garín para que diera una versión. Tras mucho porfiar logré sacarlo al aire y entregar la primera información sobre la situación del dictador... esta última palabra le causó gracia a mi amigo Osmar Mamedo desde Suecia, ya que se le llamaba dictador siempre y cuando no se estuviera conversando con uno de sus leales pinochetistas.

Transcribo textual lo que me dijo vía mail esa madrugada: "Jajaja, oye, sí te escuchamos, que pena que pinochet no se haya muerto durante el despacho de Carvajal, habría sido genial la incursión periodística, mira cómo son las cosas, haber cubierto tremenda noticia feliz. La periodista que te tomó la posta, en todo caso, lo llamó altiro de "ex dictador", aunque al contactarse con Cardemil volvió a nombrarlo "ex general". Hablando de Pinochet, me acordé del diablo, así q te mando la Biblia satánica pa que vayai formando la biblioteca paranormal. Un abrazo informativo, yo".

En efecto, como una hora más tarde llegó mi relevo, para luego dedicarme a hacer producción en una radio que estaba anómalamente atestada de gente en día domingo. Mi turno lo solía terminar a las 8,30, pero esa mañana me fui como a mediodía. De inmediato fui a dormir, algo que necesitaría para la jornada siguiente...

Claro, porque la madrugada del lunes 4 de diciembre tuve que hacer guardia frente al Hospital Militar. En el estudio se quedó otro colega, mientras yo hacía despachos cada cierto tiempo. Recuerdo que justo esa noche estuvo bastante helada. Era gracioso ver una suerte de altar que le hicieron unas viejas a Pinochet, con fotos, banderas y velas, como si se tratara de un santo... aproveché la oportunidad para sacarle unas cuñas y hacer los despachos menos somnolientos.

El resto de la jornada la pasé conversando un café con un reportero gráfico de la agencia Reuters que se había instalado con carpa en el lugar.

A las seis entregué la posta a la periodista Bárbara Cox, luego de hacer un reporte de la madrugada como a las seis (con Sergio Campos en el estudio). Volví a la radio y terminé el turno bastante satisfecho y sabiéndome partícipe aunque sea de un trocito de historia.

miércoles, noviembre 28, 2007

UNA TARDE EN VÍA X


Con el Marko estábamos muertos de sed… pero de cerveza. Habíamos pasado la tarde en el museo de Bellas Artes en una visita académica del curso de Historia de la Cultura con aquel profesor que se parecía a Juan Antonio Labra.

Luego de ver cuadros más que repetidos y sosos, optamos por caminar para dejar pasar el tiempo… creo que era un día jueves, fines de noviembre de 2002.

El problema es que la caminata bajo el sol, a través del Parque Forestal, aumentó nuestras ganas de degustar un poco de jugo de cebada y la desazón por carecer de plata, mal endémico del estudiante universitario. Como verdaderos masoquistas enfilamos por Pío Nono, sabiendo que en Bellavista habría cientos de personas disfrutando en mesas al aire de alcohol frío y fresco. De seguro, un camino de babas señaló la ruta que seguimos hasta las faldas del cerro san Cristóbal… De repente, el Marko se acordó de que subiendo por Chucre Manzur, llegábamos al canal de cable Vía X, dónde podíamos entrar como público a algún programa grabado.

Ya habíamos caminado bastante desde el museo, por lo que unos pasos más en pendiente no nos causarían daño. Hablamos con el guardia y nos dijo que esperáramos unos minutos hasta que abrieran el estudio.

Creo que esperamos menos… el tema es que avanzamos un poco y mi compañero se quedó embobado con una de las conductoras de programas, creo que se llamaba Paloma. Con cara “calentón” la saludó, recibiendo de ella una respuesta satisfactoria para su ego.

Sin más entramos a una suerte de galpón, donde lo único pulcro era la esquina donde se hacía el programa. Pronto entró el conductor, un tipo con peinado rasta de apellido Abdala. Al poco rato, entró una pareja media alegrona, parece que algo ebrios. Se sentaron a un metro de nosotros, en una gradería digna de circo pobre.

El programa empezó con la mención de los auspiciadotes… en tanto, desde una mochila, la tipa sacó una botella de cerveza. Con una destacable solidaridad etílica, nos ofreció los primeros sorbos de la botella de Báltica, que como si fuera un banquete para judíos rescatados de un campo de concentración, aceptamos sin dudar.

Guardaron la botella, para que no la vieran. En eso entró al escenario Roberto Nicolini, que para variar se puso a hablar de Pipiripao, el Festival de los Robots, etc. Siempre me ha llamado la atención la divinidad lamebotas que se ha tejido en torno a este personajillo de la TV ochentena.

Ya más repuestos con el alcohol en las venas, empezamos a reír con los chistes malos, tal cómo lo hacía el camarógrafo de Canal 13, un tal Riquelme (cuenta la historia que en los programas de conversación, los “jojoooo”, surgía de su garganta).

Para completar la escena, llegó Florcita Motuda, quien empezó a saltar como orate sobre el sillón que lo acogería el resto del programa. Fue el climax.

Pronto nuestros amigos de la cerveza quisieron continuar bebiendo, sin embargo, la coordinadora de piso los pilló y les decomisó la botella… nos dio risa, ya que ellos la compraron y no tomaron nada, contrario a nosotros... jajaja.

Terminó todo como a las 21 horas… una tarde que pintaba para fome y seca terminó como una posibilidad de reírnos de los rostros faranduleros con una cerveza en la mano.

jueves, noviembre 22, 2007

UN BEATLE CON DIARREA


Hace casi seis años (29 de noviembre), el cáncer se llevó a George Harrison (Liverpool, 1943), conocido como el beatle silencioso… la muerte ya le había dado vuelta un año antes cuando sufrió un atentado por parte de un fanático.

Recuerdo que en esos días comenzaron a llover los homenajes y recordatorios a un músico que luchó por demostrar su talento en un grupo donde pugnaban dos egos muy fuertes, los de John Lennon y Paul McCartney. En un principio Harrison reconocía que sus primeras canciones no estaban a la altura de la dupla. Sin embargo, en los últimos años de vida de los Beatles como conjunto, señaló que la apatía de sus compañeros a la hora de editar sus creaciones en los álbumes hizo que se sintiera “con diarrea, pero sin poder ir al baño”. Por esos años logró imponer clásicos musicales como “Taxman”, “While my guitar gently weeps” (con Eric Clapton en guitarra), o la fantástica balada “Something”.

No en vano, una vez disuelto el grupo, Harrison irrumpió con fabuloso disco doble, “All things must pass”, en que podemos apreciar su talento en 24 canciones, muchas de ellas descartadas por sus compañeros. Vale la pena destacar “My sweet lord”, “What is life”, “Beware of Darkness” y “All things must pass” (cuyo demo aparece en la tercera antología de los Beatles).

De allí en adelante lograría varios éxitos (“Give me love”, “All those years ago”, “Blow away”, “I’ve got my mind set on you”, “When we was fab”) y una colaboración con John Lennon en la canción “How do you sleep” en el álbum “Imagine”. También nombremos la participación en el grupo Traveling Wilburys junto a Bob Dylan, Roy Orbison, Jeff Lynne y Tom Petty.

Luego de años de apatía y críticas al pasado beatle (ilustradas en la canción "When we was Fab"), Harrison decidió ser parte de la Antología del grupo en 1995.

Hoy quedan en el recuerdo sus melodías, con la característica guitarra llorosa y siempre con un toque hindú… larga vida a la música de George Harrison.

miércoles, noviembre 21, 2007

TILL WAS THERE (o la balada del Chanta)


No sé cuántas veces ha quedado en evidencia lo chanta que es el Chanta... continuamente nos sorprende con algún invento de marca mayor, por lo que ninguno de nosotros sabe a ciencia cierta si existe, si se tituló, si en verdad fue a Barcelona para cursar un doctorado o si el departamento que habita en el Metro Salvador lo arrienda...

A estas alturas es poco fiable cualquier antecedente...

Todos tienen algún invento para contar. Sin embargo, el Chanta me sorprendió mientras hablábamos sobre canciones de Los Beatles hacia 1998; justamente estábamos desentrañando las principales virtudes del álbum "With the Beatles" de 1963, tarareando temas, atribuyendo otros a Juan Ñaque ("Devil in her heart", si mal no recuerdo). De repente este mitómano amigo sale con la siguiente frase: "A mi me gusta una canción que se llama... se llama... ah, "Till was there"...

Debo reconocer que rompí en carcajadas luego que confundiera el nombre del tema "Till there was you". Ese fue el primer acercamiento con el mundo de fantasía del Chanta...

En otra ocasión, mientras íbamos al centro de Talca "en patota" en su auto, el Chanta dice reconocer a alguien a la distancia en la acera de Avenida Lircay, cerca del Hipersur... De pronto, una vez que estuvo cerca se desdice con un "ah, no conozco a este weón".

Todos aquellos que hemos compartido con él tenemos alguna chantería que recordar.

No obstante, el hombre se caracteriza por ser bonachón y buen amigo... algo caliente eso sí... en especial con las meseras de Orrego Luco...

lunes, noviembre 19, 2007

ZORBA EL ENANO


Dije que haría referencia al video que hicimos a principios de 1999... aquí estoy en el fotograma interpretando una versión bastante triste de Zorba el Griego; al son de las palmas de Juan Ñaque, Osmar Mamedo y el Bomba hacía esta miniparodia de Anthony Quinn.

Por aquellos años mis contertulios disfrutaban con estas humoradas, que en mi pequeñez e insignificancia resultaban más que ridículas. Sin duda me imaginaban como uno de esos bufones medievales, que por complacer a la corte hacían todo tipo de malabares; me atrevería a decir que se acordaban del enano de "Twin Peaks" o el personaje de la portada de "Drammi Gotici". De seguro se reían, como quien se burla de un lisiado... humor negro del más puro...

No obstante, yo disfrutaba haciendo payasadas, al igual que el resto de nosotros... en el video abundan caracterizaciones francamente notables.

Zorba el Enano se transformó en un clásico que no dudamos en inmortilizar mediante el video, un soporte técnico poco habitual para aficionados de fines de los noventa... baste esta foto para imaginar todo lo que hicimos... y aquello que no alcanzamos a hacer...

Ah... y hay más fotos... de todos...

viernes, noviembre 16, 2007

LA ANTESALA DE LA CUMBRE


Tras una buena cantidad de años, por fín se oficializa la realización de la primera cumbre de fracasados de la Utal... nótese que el marco de referencia para hablar de fracaso no tiene que ver con que si se egresó o no de Derecho, por eso también entra Juan Ñaque...

Como un adelanto de tan magno evento, el Chanta y nuestro rollizo compañero aprovecharon de hacer una visita protocolar a la residencia Alcaíno Santander (la foto); excelentes recuerdos hubo durante la noche del pasado miércoles, acompañándonos de vino (que como se aprecia en la gráfica hizo mella en el rosáceo y relleno rostro de Ñaque), risas y el notabilísimo video que realizamos en 1999 con Osmar Mamedo, Juan Ñaque, el Bomba, el Chiquis y un servidor...

Del archivo audiovisual ya me referiré en otra ocasión. En este momento me centró en dar cuenta de esta visita, con la cual se oficializó el evento del 1 de diciembre... miren las coincidencias del destino, el Chiquis también asistirá, a pesar de que debe animar el cierre de la Teletón... eso es cariño por los amigos...

A todo esto, Osmar Mamedo estará presente gracias a una videoconferencia, emulando la reunión de los Beatles de 1995 en "Free as a bird"...

Por ahora, que baste este avance... con seguridad la próxima reunión aumentará la cuota de kilos por participante...

lunes, noviembre 05, 2007

AL LIFFLE LO ENTIERRAN HOY


Parece mentira que hace nueve años estuve muerto... al menos ese fue el rumor que corrió en la Escuela de Derecho de la Universidad de Talca. Mis compañeros de ocio se encargaron de desperdigar entre el alumnado la trágica historia de mi prematuro deceso, acelerado por la impericia de un chofer de la línea de buses Talmocur, quien habría frenado de sopetón, haciendo que mi insignificante humanidad colisionara contra el parabrisas. Muerte inmediata rezaría en mi certificado de defunción.

El tema es que desaparecí de la escuela por unos días, y ya me tenían muerto y enterrado, como se aprecia en la escena que encabeza este recuerdo, creada por Juan Ñaque (nótense los problemas de proporción que aún sufre nuestro amigo a la hora de dibujar).

Hubo quienes se tragaron el embuste, como fue el caso de Juanito Macaca (a quien atribuíamos un seudo onanismo patológico), quien estuvo al borde de las lágrimas al conocer la noticia.

La broma pudo llegar más lejos, ya que Osmar Mamedo quiso publicar mi obituario en el diario El Centro de Talca, sin embargo, la iniciativa no prosperó. Más adelante haría un panegírico en video, en el que me dedica canciones y regala libros para la vida de ultratumba.

Luego adaptarían la canción "Tite" de Tommy Rey para "homenejearme"; "al Liffle lo entierran hoy, al Liffle lo entierran mañana..." sonaba en los pasillos de UTAL, era como la banda sonora de mi ida al más allá.

Pronto moriríamos varios, pero como estudiantes de derecho. No obstante, mi supuesta muerte es un mito arraigado en la historia del grupo, con una fuerza similar a publicitado fallecimiento de Paul McCartney a fines de los sesenta... y sin sacarme fotos a pata pelaá...

MALDITO BICENTENARIO



(Cuento perdedor del concurso Paula 2007)

¡Maldito bicentenario! Esa es una de las frases que más repito diariamente, ese año 2010 Santiago fue adquiriendo un aspecto plástico asqueroso. Son pocos los lugares que se mantienen incólumes de aquella manía concertacionista de dar un cariz cosmopolita a la capital de la nación.

Creo que esa fue la última frase que dije anoche en uno de los millones de domicilios que tengo. Me dormí como a las tres y media de la mañana en casa de Leandro, un hijo de inmigrantes peruanos que heredó de sus progenitores el arte de tocar zampoña.

Siempre me ha maravillado el modo en que realiza impresionantes matices con simples cáñamos huecos. Es como si en los genes de sus padres estuviesen guardados los aires carentes de oxígeno de las alturas del derretido Illimani, como si los últimos respiros de un pueblo andino concentraran en sus pulmones el clamor por no desaparecer.

Leandro es un talento escaso en estos días, ya no estamos en los años en que los folkloristas sobraban, irrumpían en microbuses, en peñas universitarias, en concentraciones comunistas. Hay dos razones para explicar todo: una, que no hay microbuses como los de antaño, las peñas desaparecieron; que decir del Partido Comunista. Y dos, que los sintetizadores acaban lentamente con los ejecutores de música, las zampoñas de Korg, Casio o Yamaha adquirieron desde el 2025 una fidelidad de sonido asombrosa.

Sin embargo, siempre habrá espacio en las sociedades avanzadas para lo excéntrico y tradicional. Leandro Torre es uno de los músicos más cotizados en tocatas tradicionales santiaguinas. En la semana puede llegar a ganar 1400 euros, dependiendo de la cantidad de eventos.

Antes nos sentíamos como Da Vinci o Miguel Ángel, como artistas únicos, como el bien más preciado de los mecenas actuales.

Cuando era niño pensé que esas lecciones de piano eran sólo un deseo paterno de darme aires intelectuales. Hoy agradezco que me hayan guiado por tal senda, que se me haya entregado las herramientas para vivir a expensas de ricos con ansias de vestirse con ropajes cultos, de darme el lujo de no tener domicilio, vehículo o profesión.

Me enorgullezco de ser el último pianista en Chile (eso dicen y me conviene creerlo), no hay nadie más en este país que sepa interpretar a Chopin o Lizst del modo magistral que merecen sus piezas.

Son las nueve de la mañana en casa de Leandro. A diferencia del resto de los visitantes, yo no traigo a cuestas una resaca. El tráfico de la calle Santa Isabel me llama y saca del sueño. La casa del zampoñero está en uno de los últimos cités del sector; tras el boom de construcciones hubo poquísimos que se salvaron. Yo responsabilizo a las constructoras del crimen contra la arquitectura clásica de Santiago Centro. Al menos hay respeto con la Iglesia de los Sacramentinos.

Me levanto lentamente del sillón rojo que me sirvió de cuna durante la noche, tratando de encontrar entre las decenas de cabezas somnolientas y alcoholizadas al dueño de casa. La zampoña ayuda en la búsqueda; le pego un soplamocos como una forma de despedirme para luego salir.

De inmediato noto el cambio de aire; pasé de un fuerte olor a alcohol a una estela fresca. Me cuesta pensar que nací en una ciudad contaminada, no me cabe en la cabeza que el smog haya sido en su momento una preocupación importante para los gobiernos. Tuvieron que venir unos japoneses a solucionar el problema: dinamitaron las angosturas de Paine y Chacabuco, santo remedio.

Sin embargo, como con la creación de sintetizadores, los japoneses trajeron los aires renovados y castrantes a Santiago. O pregúntenles a los vendedores de pastelitos en Paine. Bueno, los japoneses y el Bicentenario.

Bastan un par de pasos para encontrarme con el tráfico de Santa Isabel. Es mediodía y el “cauce” vehicular es constante. Cuando llego a Santa Rosa me encuentro con el primer microbús del día, los blancos con verde…cuentan que antes del Bicentenario eran amarillos, y que mucho antes eran multicolores. No alcancé a conocer ninguno de los antiguos formatos, mas, imagino el romanticismo que traían consigo. Gente vieja relata con entusiasmo como los choferes llenaban sus paneles con santos o insignias futboleras, como daban rienda suelta a su frustración mediante garabatos a escolares o carreras entorpecidas con colegas. Daría mi vida por subir a una “micro” así.

Por estos días tienen olor a amoniaco, parecen una clínica móvil. Por eso no subo, prefiero caminar y descubrir algún sitio virgen del influjo inhumano bicentenarista. Hace poco, caminando por Ñuñoa me encontré con una pequeña venta de antigüedades; había objetos de más de cien años. ¡Discos de vinilo, radios con diales manuales! Los DVD no eran algo muy novedoso, pero el resto de los artilugios me maravilló. Calle Caupolicán entre Girardi y Avenida Italia, no lo puedo olvidar.

Con tanto entusiasmo me fue imposible quedar en silencio, tuve que hablar con uno de los vendedores.
La señora Luisa me dijo que el rubro desaparecía lentamente, que ellos eran uno de los pocos sobrevivientes. Mi interlocutora tendría unos sesenta años. Arriscaba la nariz mientras sacudía con esmero un Super Nintendo en tonos grises y morados. Con ojos melancólicos contaba que las antigüedades eran un negocio común en todo Santiago, sin embargo, sólo quedaban a gran escala los galpones de Bío Bío, en Franklin.

No sabía de la existencia de semejante Meca de lo vetusto. Sin duda sería un deleite para mis deseos de respirar polvo y humedad. Ojalá la señora Luisa no me defraude con sus noticias.

Entre tanta reminiscencia reciente olvidé el asunto de los microbuses. Lo que tenía claro, eso sí, es que me habían bajado fuertes deseos de ir a ese sitio: no tenía nada que hacer. Rehice mi camino, tomé rumbo al oriente hasta llegar a San Isidro. Desde allí caminaría hasta encontrarme con el paraíso de las antigüedades.
Recuerdo que un día, transitando por Lira, me encontré con los resabios de una antigua red vial de tranvías. Como si la electricidad de aquellos móviles me impulsara según la ruta precariamente señalada (los años no pasan en vano).

Caminé unas diez cuadras hasta encontrarme en la confluencia de decenas de rieles. Como si se tratara del mapa a un tesoro sonreí como un niño. En calle Victoria, entre San Isidro y Víctor Manuel me encontré con una suerte de subestación de la antigua empresa Chilectra. Lo triste fue que todas las líneas se perdieron bajo una vereda de cemento. Sin duda fue un terminal de tranvías alimentados por la electricidad que siempre provenía de allí.

Por más que el Bicentenario trató de acabar con los últimos vestigios de clasicismo, no logró eliminar esos caminos de hierro en dirección a la nostalgia… tampoco los Galpones de Bío Bío. Santiago esta lleno de sorpresas para quien tiene deseos y tiempo de caminar, y por cierto, una fuerte cuota de imaginación.
A esta hora deben estar abriendo los ojos la “fauna” musical que departió conmigo durante la noche en casa de Leandro.

Dicen que soy racista porque los llamo peruanos, argentinos o ecuatorianos. Hablan de que estamos en un mundo sin fronteras, que las razas y las nacionalidades pasaron a un segundo plano. ¡Me importa un euro! Las naciones están en el subconsciente de cada cual, basta que un enojo aflore para que el más conciliador de nuestros compañeros de juerga saque a relucir su patriotismo.

Como siempre, ejemplifican con arengas “futboleras”, hablan de la selección sudamericana, de la rivalidad con los del Norte, bla, bla. Qué respeto puede inspirar un deporte que demolió estadios, cambio las graderías por las pantallas de TV y mandó el romanticismo y la tradición a la porra. Cuenta la historia que Santiago estaba lleno de estadios para el fútbol profesional. Hoy existe un solo campo, el Megaestadio de Quillín, un súper cubículo de cemento, cerrado a cal y canto, con decenas de canchas y cámaras como si fuese un antiguo set de televisión. Encima, el resultado vale la mitad; gana quien hace más goles y tiene el respaldo del público en la Internet.

El entorno es bastante soso y previsible, insisto que hace falta una alta cuota de imaginación para encontrar algún elemento original en el ambiente. Espero que el dato de la señora Luisa no me decepcione; por un lado que sea novedoso, y por otro que sea un estímulo para mi imaginación.

Entre tanto soliloquio, olvido que tengo compromisos profesionales en la noche; debo volver necesariamente a la casa de Leandro para que me lleven, no me haría ninguna gracia tomar un microbús o el Metro hasta Maipú.

Maipú es la cuna del tradicionalismo musical, el sector donde se reúne “La Retaguardia Musical”, los mecenas que llena la panza de músicos anticuados como yo. En sus dependencias existe uno de los últimos pianos Steinway del país. Lo cuidan como hueso de santo, tanto que no me permiten ensayar con él, para eso están los teclados.

La “Retaguardia Musical” pertenece a una gran asociación surgida tras el bicentenario, “Los Vengadores de Vicuña Mackenna”. Con el tiempo, y por acción de las burlas, redujeron el nombre a “Los Vengadores”, pero sólo para efectos comunicacionales.

A la “Retaguardia” llegué por mi ligazón con “Los Vengadores”; yo era quien acompañaba musicalmente las consignas antimodernizandoras y antilaguistas (parece una religión en la cual el ex presidente Lagos es Satanás) en diversos actos. Cuando supieron que interpretaba música clásica a los mecenas les brillaron los ojos y saltaron los bolsillos. Debe ser nueve años desde aquello.

En un principio, mi ingreso a “Los Vengadores” fue una válvula de escape para mi talento truncado y mis arrebatos de ira. Luego hice causa común contra el maldito Bicentenario, cuyo efecto espero no dure doscientos años. Comencé a encantar a mecenas, estuve al tope de los programas diseñados por nuestra “hermandad” (siempre me pareció ridículo el término).

Me sentí un Beethoven, no sólo por la idolatría que me rodeaba en cada presentación, también me transformaba en un ser sordo, carente de audición para lisonjas baratas, para comentarios desatinados, para ordinariez siempre presente, hasta en grupo humano más selecto. El mismo genio alemán sufrió los rigores de la incultura en su tiempo.

A veces me creía tanto el cuento de que era la reencarnación del compositor. Incluso, quise poner en práctica uno de sus arrebatos de narcisismo más recordados. Se cuenta que un día del año 1800 don Ludwig tocó al piano una partitura puesta al revés para poner en ridículo a Daniel Steibelt, su contrincante en un duelo musical. A Beethoven le resultó excelente la afrenta. A mí me atacaron por semanas ante semejante agravio. Claro que yo agregué que la política daba vuelta las cosas a su conveniencia. De ahí viene la dedicatoria.

No me gustaba ni me gusta hoy que sea un grupo tan abierto a gente sin sensibilidad artística. La política siempre se encarga de podrir toda creación humana, y “Los Vengadores” no fue la excepción. Muchos llegaban hasta los conciertos a gritas consignas entre movimientos de una sonata o sinfonía.

El aburrimiento me estaba colmando cuando una alternativa surgió de la nada (hago la diferencia con la no nada). Pronto se puso de moda recordar las peñas universitarias. Ya habían quedado atrás los años en que los folkloristas eran “unos comunistas de mierda”. Como decía antes, los comunistas ya eran un recuerdo, junto con los pinochetistas.

Se abrió un nuevo nicho musical, las zampoñas estaban de vuelta. Yo creo que se debió en parte a la presión del elemento peruano tan arraigado en la nación. Hay quienes los llaman los castellanos vascos del siglo XXI. Ridículo o no, puede tener asidero.

Ya me había ganado la antipatía de parte de “Los Vengadores”, “La Retaguardia” completa (eran más políticos). Disminuí mi presencia en actos de la agrupación y me dediqué a conciertos particulares con una variedad de estilos. De ahí viene mi multiplicidad de domicilios, pertenezco a todo Santiago. Maipú ya me había hastiado.

Sigo por Santa Rosa con su tráfico infernal. Paso al lado de una enorme funeraria con ataúdes refrigerados. En una casa cercana se escucha música de Haime Kers (un bajista veterano, loco y alcohólico, pero talentoso). El ambiente me empieza a enfermar.

Entre tanto ruido me viene a la mente el nombre de un antiguo teórico político, un tal Renán que asignaba una importancia decisiva a la nación. Un argentino me quiso impresionar hablando de ese autor.
Me es muy común tener esos arrebatos de memoria cuando me siento sobrepasado por el ruido, por los gritos insoportables del Bicentenario. ¡Como la Plaza de la Ciudadanía! Pero si es el génesis del afán laguista de transformar a Santiago en un problema de geometría. La historia cuenta que se trató de la primera gran obra del Bicentenario.

Se emplazó en el subterráneo un centro cultural en 2006, a cuya inauguración asistió la flor y nata del ambiente político y cultural chileno. El presidente mexicano Fox y la en aquel entonces recién electa Michelle Bachelet, tantos invitados que faltaría tiempo para nombrarlos a todos.
En aquellos días nadie suponía que la sonrisa de la novel mandataria sería sólo una fachada y un breve interregno para el todopoderoso Lagos.

Marzo de 2006 marcó el comienzo del régimen más silencioso y desconfiado de la historia reciente, en que la información era dosificada por el gobierno y los distintos ministerios. La desconfianza de Bachelet era notoria, no dejaba ninguna reunión o frase al azar; se cuenta que se reunía de uno con sus ministros para saber si alguno hablaba de más.

Y aunque el Bicentenario pasó a un segundo plano, hasta el regreso del Señor, el anquilosamiento de las grandes obras cubistas fue cubierto por un intento de igualar la gestión anterior con medidas sociales. Por ello, hoy se recuerda a Bachelet sólo por haber sido la única mujer en ocupar la Moneda.
De quien si hay recordatorios es de Lagos… especialmente en la Plaza de la Ciudadanía, dónde se yergue una gran estatua en su honor, en un espacio contiguo a Morandé, y que extrañamente quedó vacío tras el primer mandato del socialista.

Los arrebatos desaparecen en los galpones del Persa, donde encuentro mucha gente; es de una raza especial, es una masa de arqueólogos aficionados en busca de una reliquia invaluable.
Pronto grandes moles de cemento, vestidas con harapos en tonos burdeos descascarados hasta más no poder, se yerguen como la Meca de las antigüedades en Santiago de Chile. Como si fuese un depredador, me dirijo a una suerte de entrada de hormiguero, buscando miguitas vetustas, papillas de nostalgia y una humedad a niveles subterráneos.

No soporto mucho rato sin entrar, me sentí como un chanchito de tierra ante esa brisa de humedad de asilo, cerré los ojos por un instante y pensé que el lugar era atendido por puros viejitos, aquellos que vieron caer el muro de Berlín y la Unión Soviética, otros que se sienten orgullosos de haber repuesto la democracia en Chile. Es una seguidilla de cachureos inimaginables.

Las ánimas comienzan a penarme, la vida que alguna vez estos artilugios robaron a sus dueños circula como en un autódromo a velocidades inconcebibles. Los choques que me dan el resto de los visitantes al mercado persa pasan desapercibidos con respecto a las bofetadas de estos fantasmas huérfanos. Parecen decir que para preservarse, para no hundirse en la inercia debe rasgar la vitalidad y nutrirse de ella. El ocaso trae consigo cada tarde el encierro hasta el nuevo día, seres con identidad y utilidad puestas en duda, aterradas con manos poco delicadas y afanes recicladores.

Las revistas en el suelo son mendigos al borde de convertirse en engrudo, en cartas anónimas, en recorte para tareas escolares. Los VHS temen sufrir la suerte del Betamax, morir en piezas o ahorcados por las propias cintas que albergaban en sus compartimientos. Es como una salida desde la iglesia de las cosas, como un hospital de campaña de una guerra tecnológica de mediados del siglo XXI.

Me concentro en la cristalería añosa, me acerco a ella y observo a través del monóculo que se me antoja suprahumano, como un augur inanimado; finalmente me encuentro de frente con una colección de afiches, en los que aparecen íconos modernos, como el Che Guevara, Salvador Allende, Augusto Pinochet y el omnipresente Ricardo Lagos, entre otros.

Nunca les importó el país, ni las promesas, ni los programas gubernamentales. Su único objetivo fue quedar en la historia, transformarse en estampado para camisetas, posters, libros de colegio, piezas de museo. Patentaron palabras como Socialismo, Unidad Popular, Junta Militar… Bicentenario. La ciudad, el país y el mundo están llenos de estos elementos, que conscientemente o no seguimos y aceptamos.

El mundo es como una feria de antigüedades, se arrumban ideologías, hechos, monumentos que poco a poco pierden el interés del populacho. La “Retaguardia” caerá en uno de estos galpones un día, mi música será olvidada en cuánto se esfume el interés de los mecenas. Un día llegará un gobernante que se abandere con el tricentenario y haga olvidar al Laguismo… y no faltará alguien que reniegue y diga Maldito Tricentenario…

viernes, noviembre 02, 2007

EN HONOR AL CHIQUIS


"No hay guatón que no sea güena gente, ni pelao que sea sin vergüenza" reza una canción popular de Tito Fernández, el Temucano. Frase que por estos días calza a la perfección para nuestro estimado amigo el Chiquis; gordo ya era desde lo conocimos en la Universidad de Talca. La calvicie, no obstante, es un mal que lo viene a afectar ahora.

De buena gana aceptó nuestras chanzas durante los años que permanecimos en la Escuela de Derecho. Siempre con una sonrisa permanente (ora alegre, ora nerviosa), característica de este hijo ilustre de Cauquenes, triple de Don Francisco.

Anécdotas sobran... Cómo olvidar la ocasión en que Osmar Mamedo introdujo un tubo de pvc en la sala en que el Chiquis escuchaba atentamente una clase de Derecho procesal. Una vez que pedazo de plástico avanzó lo suficiente, Osmar hizó un resonante ruido de chancho que provocó una carcajada en la concurrencia y la ira de nuestro fiel compañero. Luego alegaría contra Mamedo que esas bromas "se hacen entre nos", a lo que Osmar contestó "entre Nos y San Bernardo".

También se nos ocurrió decir que era cubano, que había nacido en Camaguey, y que su real nombre era Chiquisbedto Abarzúa Vaca. Yo creo que eso obedeció a su parecido con Pachuco de la Cubanacán.
Otro elemento destacable de su personalidad era la preocupación excesiva por asuntos que no lo eran; sin ir más lejos, en una ocasión se estresó en demasía a raíz de nuestro gritos a un profesor desde fuera de una sala. Ilusamente pensó que lo regañarían por tener amistad con los desordenados.

Sin embargo, el Chiquis calmaba las angustias y el nerviosismo comiendo... recuerdo muy bien cuando antes de dar una prueba solemne de Historia del Derecho se tragó un par de completos bien sustanciosos del Establo (nótese que no se trata de una ironía). Parece que hizo efecto, ya que fue de los pocos que sacó un azul.

En un tono más personal, solíamos bromear con la rivalidad entre Cauquenes y Molina, obviamente con constantes arrebatos coprolálicos y descalificaciones gratuitas. También lo catalogaba de bueno para perturbarse, en clara alusión al onanismo.

Hoy por hoy el Chiquis lucha por terminar la carrera que empezó hace casi diez años... siempre con un completo en la mano y entonando la canción de Chichi Peralta "El bistec está algo tibio, el completo está algo tibio, no me gusta el especial, eso dirían los demás..."

lunes, octubre 29, 2007

LA HORA DEL ODIO


“Don’t think twice, it’s all right” es lo que me dice Bob Dylan desde uno de los tracks del disco “The Freewheelin”. Si le hubiese hecho caso a Zimmerman desde el principio no estaría escribiendo ni contando nada. Tal vez ninguno de los errores existenciales habría ocurrido, tal vez se habrían multiplicado.

La botella de Cabernet Savignon fue esfumándose junto al folk de Dylan… haciendo un paréntesis, casi rompo la pantalla del computador, ya que no quería aceptar la palabra folk; ahora lo hace luego del improperio que lancé…

Decía que el vino avanzaba al ritmo de “Corrina, Corrina”… ahora estoy ebrio, luego de beber solo como los perdedores; a estas alturas me siento como desempleado de los años veinte, tras la gran depresión, como un trabajador salitrero preguntándose que hará en adelante. Tal vez me transformó en mi abuelo, quien intentó cubrir las avideces que trajo consigo el salitre sintético cortando el pelo en un pueblo pobre y distante.

“The times they are a changin’” reza otra canción de Dylan, que no pertenece al disco que escucho... pero me resuena en la cabeza; tal vez es hora de buscar un nuevo rumbo, de reinventarme, como tantas veces, de olvidar cualquier laurel efímero y olvidado para buscar nuevos rumbos.

En qué me transformo es el imperativo de turno… para ser honestos, solo sé sonreír, como decía Charly García en “Confesiones de Invierno”

De pronto recuerdo a Zaratustra y sus continuos enclaustramientos sobre la montaña, donde meditaba hasta sentirse listo para irrumpir entre sus contemporáneos; muchas veces llegaba a los valles con deseos de iluminar al vulgo, sin embargo, terminaba aún más deprimido… hay quienes no estaremos nunca preparados para el populacho, para el simplón, para esas masas atrevidas de las que nos hablaba Ortega y Gasset hace casi cien años… si estamos imbuidos en una sociedad de brutos ignorantes que surgen a pesar de su estupidez… poco vale ser un genio, ya que la genialidad está en la idiotez… ¡Oh Baco!... sigue avivando el fuego de mi ira, de mis ganas de romperle la cara al vecino… Hace tiempo tengo deseos de comprarme un bate y partirle la cabeza al corredor de bolsa que sólo sabiendo cuánto es 1+1 vive en acomodo… siento que valgo más que la sarta de triunfadores a lo Pirro que pululan por el mundo… ¿Pirro… qué es Pirro?, me diría uno de esos imbéciles…

Soy un perdedor… parafraseando a Lennon y McCartney… siguiendo en la misma línea, “Por más que lo intento, nunca puedo ganar”

Disfruto esta copa que me acoge en la hora del odio, casi como lo ordenaba el Gran Hermano en la novela “1984" de Orwell...

¿Qué haría ahora? Me cercenaría el cerebro, para no pensar, desearía ser un vegetal… “No lo pienses dos veces, está bién”… ya lo pensé, ya perdí, otra vez… No sigas Bob, maldito judío errante, que terminarás por convencerme…

Ya casi no queda jugo de Baco… es la hora triste, el tallo de bambú me habla desde su rincón: bébete mi agua, de a poco serás un vegetal, no hace falta sufrir con un corte en la cabeza…

Si estoy escuchando al bambú de la mesa, estoy a las puertas del sueño etílico… pero aún falta para eso… Creo que converso con el único ser vivo que me acompaña a esta hora… pronto me doy cuenta que el bambú es mi cómplice criminal… le digo que no beberé su agua, ya que pronto será un gran trozo de madera, no necesitaré incurrir en gastos para tener mi bate, él será mi vengador, mi instrumento de muerte y justicia para los creadores del mundo, de quienes valemos la pena, de quienes merecemos gobernar el universo…

Crece, tallo verdoso, serás el báculo del patriarca, sin Dios, sin frenos, sin moral, sin temor a la muerte ni a la perdición… ahí te haré caso, Bob, vaya que si…

miércoles, octubre 24, 2007

PERFIL DE UN PRESIDENTE FANTASMA


Mi fugaz paso de practicante en el diario El Mercurio ocurrió durante la segunda vuelta presidencial de 2006. Frenesí total durante el mes de campaña, incluso una interesada incertidumbre sobre quien sería el nuevo gobernante: Bachelet o Piñera.

Ya hubo locura para el primer debate, que fue visto por toda la plana mayor de Crónica, sumando al "Todopoderoso" Agustín Edwards...

Sin duda se trató de un ensayo para lo que sería la elección de 15 de enero; llegué en la tarde con una misión que podría resultar una espada de doble filo: junto con preparar reacciones y despachar material para un sinnúmero de medios extranjeros (me escucharon en radios de Argentina y Venezuela), debía preparar un perfil de Piñera en caso de ser electo. Por decisión editorial se la jugaron por diagramar y preparar un especial de Bachelet Presidenta a saber de las encuestas y el entusiasmo concertacionista. No obstante, debía existir un respaldo en caso de producirse un vuelco en apoyo ciudadano.

Me senté en computador y comencé a escribir lo que podría ser la tabla de salvación para el diario. Me lancé a hablar de su permanencia en Renovación Nacional, sus negocios y los hitos de la campaña... tentado estuve de citar el Piñeragate, pero esperé consultarlo con los editores.

Instintivamente me puse en al caso de que ganara el empresario de la derecha... pronto comencé a reír imaginando como sudarían la gota gorda quienes trabajan a medio tiempo. La sonrisa se desdibujó cuando me di cuenta que se me pediría aún más líneas...

Eran las 18.30 horas del 15 de enero de 2006 y el entonces subsecretario del Interior, Jorge Correa Sutil sube al estrado y da el primer cómputo... por suerte se dilucidó todo pronto: Bachelet ganaba la segunda vuelta y el sillón presidencial.

Aplausos entre los más izquierdosos, resignación entre los más momios, pero a la larga alivio entre todos. El trabajo, sin embargo, no bajó durante semanas a partir de ese momento.

En cuánto al perfil, quedó en el sistema como testigo de una realidad alterna, como recuerdo del periodismo más surrealista que me haya tocado hacer... pero ahí quedo, tan sólo como una posibilidad...

martes, octubre 02, 2007

ADIOS A MIS OBRAS COMPLETAS


Acabo de ver por enésima vez el gran film del director Curtis Hanson "Wonder Boys" (2000), protagonizado por Michael Douglas, Tobey McGuire y Robert Downey Jr. Hay muchos fragmentos memorables en esta historia de escritores fracasados e incomprendidos (nótese la autoreferencia), pero destaca el momento en que Crabtree (Downey) hace volar por accidente el original de una novela inconclusa de Grady Tripp (Douglas), manuscrito que es llevado por el viento hasta un enorme lago.

La escena tragicómica se asemeja a una desgracia que me ocurrió hace más de cuatro años; tuve la manía de transcribir mis cuentos en una agenda del año 1998. Eran varias páginas con lo más granado de mi creación literaria, un libraco que se podría llamar mis obras completas.

En cierta oportunidad mi amigo personal y testigo en mi matrimonio Abst3mio las pidió para leerlas; hago el alcance que mi contertulio era bastante autoflagelante, por lo que disfrutaba con mis creaciones sombrías.
Una noche me llamó a la casa de mis padres en Molina con voz de angustia y desasosiego; mientras paseaba con su polola por el Parque de Los Reyes, fue asaltado. El botín para los antisociales fue la mochila de mi amigo, que contenía a saber un ejemplar de "El lobo estepario" de Hermann Hesse, un teléfono celular y mis manuscritos.

Tardó unos segundos en tomar aire y contarme... Abst3mio no contó, sin embargo, con mi carcajada; no sé porque me dio risa, tal vez por la angustia de mi interlocutor telefónico. El tema es que ante mi hilaridad me dijo "no te ríai, si es serio".

Pasé varios minutos tratando de convencerlo de que no tenía importancia. En definitiva, como Grady Tripp, lo tomé como una señal, como un "Just like starting over", parafraseando a John Lennon.

jueves, septiembre 27, 2007

EL PAGO DE CHILE


Aunque no soy muy dado a hacer comentarios deportivos, es menester hacer notar lo que sucedió tras la caída del equipo de Copa Davis de Chile ante Israel, y la cosiguiente pérdida de la categoría de miembro del Grupo Mundial.

Tanto la prensa como la opinión pública se fueron en picada sobre los singlistas Fernando González y Nicolás Massú dejando ver una característica tan notoria en este país que por ventura o desgracia nos acoge a muchos; la facilidad con que se apabulla a quien no cumple con las expectativas, olvidando toda una senda de triunfos.

Parece ayer cuando Chile luchaba por mantenerse en la Zona Uno americana, idolatrando a un Sergio Cortes, que aunque número uno del equipo, nunca logró salir de un ranking 100. A deportistas así es entendible criticar hasta el cansancio.

Sin embargo, atacar con vehemencia a dos profesionales que no logran su sustento por jugar Copa Davis (tal como apuntó Marcelo Ríos en una entrevista para un matutino), que defiende a Chile por patriotismo y amor al juego, y que diariamente le llenan la panza a editores de prensa y espectáculos, es simplemente mala leche.

Igualmente, la gente común no tardó en olvidar las medallas de oro que en cien años Chile jamás había logrado. Esta gente no tiene autoridad moral para criticar un desempeño, que aunque pobre en el match ante Israel, tiene como antecedente horas de viaje y de tenis sin descanso.

Llamo a la gente a triunfar en su ámbito, y no arrimarse a éxitos ajenos, de los que no tienen derecho a arrogarse responsabilidad. Su rol se remite a disfrutar del juego... en eso Massú y Gonzalez cumplieron, haciendo un tenis de excepción por instantes.

A la prensa le pido respeto por quienes les han aportado significantes encabezados y contenidos, que por generar noticia no rompan el prestigio que estos dos deportistas se han ganado dentro y fuera de la cancha, que han demostrado ser superhombres en una tierra de mediocres y fracasados.

miércoles, septiembre 12, 2007

RADIO LICEO… SIEMPRE JOVEN


Abril de 1997, aniversario del Liceo Luis Cruz Martínez, y con nuestros compañeros de curso nos aprestábamos a sentar un precedente para la nueva celebración; hacía tiempo el Toro, el Chico Molina y yo transmitíamos por la frecuencia modulada cuando el tiempo nos lo permitía. Generalmente nos poníamos a programar música y hablar sandeces.

Sin embargo, esta vez pretendíamos realizar una emisión inédita: sacar al aire las actividades del Liceo por dos días. No recuerdo si pedimos permiso para instalar la antena, el generador de estéreo y ocupar la sala de audiovisuales del segundo piso, el tema es que hacia las 10 de la mañana ya estábamos entregándole a Curicó los antecedentes de la fiesta; lo clásico, partidos de baby fútbol entre profesores y auxiliares, competencias varias.

Durante la transmisión se nos unió gente. El Toro estaba a cargo de la puesta al aire, el Chico en los controles y yo en la locución. El Núñez pronto tomó el puesto de reportero en terreno.

Con la jornada de la tarde, mantuvimos la cobertura de las actividades, esperando que llegara la noche y el plus de la emisión: el concierto de bandas de estudiantes que llevamos al éter hasta entrada la madrugada. Entre el show, la Radio Alfa Omega hizo un contacto con nosotros para saber más de los jóvenes estudiantes que estaban revolucionando la frecuencia modulada.

La anécdota jocosa la proporcionó el Toro mientras se subía al techo del gimnasio para conectar un cable, a pesar de que el Inspector General la gritaba desde abajo que se bajará… jamás lo escuchó. En definitiva el temido señor Estuardo se aburrió y se fue a guardar el orden en el show.

Gran experiencia la que tuvimos aquella vez, que fue el comienzo de una tradición que se mantuvo para el resto de las generaciones. Ese año dejábamos el liceo, estábamos en cuarto medio, así que fue una doble satisfacción… tal como lo acuñó el Chico Molina, fuimos “los pioneros de la radiodifusión en el Liceo”

martes, septiembre 04, 2007

RADIO MARGARITA DE CURICÓ


Día a día en provincia las radios FM silencian sus equipos; ya sea por insolvencia económica o falta de interés local. El punto es que son miles las frecuencias que hoy pertenecen a las grandes cadenas de la capital.

Una de las primeras en sufrir tal suerte en Curicó fue Radio Margarita, cuya programación dirigida al adulto joven era de mi gusto.

La parrilla programática estaba determinada por éxitos de los 60, 70 y 80, matizada con las voces de locutores santiaguinos; no en vano la radio pertenecía a la red de la radio Viva de Santiago. Por esta razón las locuciones de continuidad y comercial estaba a cargo de voces como Javier Miranda, Enrique González, Loreto Delpín y Humberto Alarcón.

Otra virtud era la cercanía con los controladores; uno podía llamar al teléfono y pedir una canción o un especial musical grabado de la radio Viva (en cinta de cromo según una fuente fidedigna), conducido por Javier Miranda. Recuerdo que pedí uno de Electric Light Orchestra y de Paul McCartney.

Junto a los especiales antes mencionados, había un espacio semanal a las 16 horas llamado, “El tocadiscos”.
Y obviamente, las inolvidables tandas de continuidad con “Pepperland” de fondo… En 2002 la radio apagó los transmisores y pasó a la historia como una de las radios emblemáticas de Frecuencia Modulada en Curicó… No obstante, el recuerdo se mantiene en quienes disfrutamos de su programación y guardamos algunos trozos de ella… como la siguiente selección…

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lunes, septiembre 03, 2007

THE INCREDIBLE DAD


Debe haber sido a principios de los ochenta, cuando Hulk u Hombre Increíble era de los espacios destacados en la parrilla de TVN. Tenía unos dos años, dicen que no me perdía capítulo del programa, que en aquellos días maravillaba con las transformaciones de David Banner (interpretado por Bill Bixby) en un ser monstruoso, representado por Lou Ferrigno, un físicoculturista que en estos días sufre del corazón por abusar de los esteroides.

Los efectos eran bien rudimentarios, pero servían para sorprender a los imaginativos telemaníacos; Ferrigno pintado de verde, con una peluca estilo Büchi y lentes de contacto, para evitar una actuación forzada para un “cabeza de músculo”. Bixby, fallecido hace algunos meses, ponía la cuota de talento histriónico.

El cuento es que en cierta oportunidad, mi padre me dijo que era el Hombre Increíble. Seguramente lo debí mirar con incredulidad. Mi padre sabía que la camisa con la que andaba estaba gastada y a punto de rasgarse, así que decidió jugar con mi imaginación.

De repente, hizo el mismo gesto de Ferrigno cuando despertaba, y rompió el pedazo de tela, como si se estuviera hecho de papel.

Dicen que abrí los ojos como nunca, seguramente pensé que mi padre se pondría verde y empezaría a romper todo a su alrededor. Lo gracioso es que me acuerdo de aquel episodio, a pesar de los años que han pasado. Por un instante me convencí de que mi papá era un personaje de historieta, un dibujo de Marvel.

Una de estas noches, tarde en la madrugada, logré ver un capítulo de Hulk en la televisión. Inmediatamente se me vino a la mente el episodio y reí con nostalgia… es uno de los bonitos recuerdos de infancia, que no se van para no volver como lo hacía David Banner cada vez que dejaba “la grande” por culpa de su iracundo alter ego.

miércoles, agosto 29, 2007

LOS UTAL LOSERS


Cómo se conformó esta logia, los desconozco, pero debo confesar que la interacción con estos “monstruos” del humor y del Carpe diem, me transformaron (para bien o para mal) en el ser humano que soy.

En 1998 ingresamos los cuatro a la escuela de derecho de la Universidad de Talca; Osmar Mamedo, el Bomba, Juan Ñaque y quien esto escribe llegamos a las lides leguleyos por diversas razones. Sin embargo, lo que debió ser la antesala al ejercicio de la abogacía se transformó en un quinto medio.

Desarrollamos la capacidad de reírnos de nosotros mismos y afinamos la puntería con el resto. Quienes pueden dar fe de ello son personajes legendarios por esos años: Stephen Hawkins (un muchacho con una deficiencia indeterminada), Pásenle el cigarrillo (un tipo sin manos que usaba una prótesis para poder fumar), el Padrino (un gordito curicano que se parecía a Al Capone), el Chiquis (jabalí cauquenino), el Chávez (un retrasado). Los profesores tampoco se salvaron especialmente don Hugo T. (ya me explayaré más en ello en otra oportunidad).

Perfeccionamos, a su vez, aptitudes escondidas como la imitación, la caricaturización, la sátira, el humor negro, el pensamiento crítico destructivo. Nos hicimos invencibles al oprobio general que nos tenía el apodo de los Inconscientes. Perdimos la vergüenza y vivimos los años universitarios (distintos en cada caso) como un aprendizaje para la vida.

También supimos buscar el lado hilarante a las desventuras académicas y amorosas de cada uno, de dónde viene el convencimiento en torno al grupo de que éramos unos Fracasados; sin ir más lejos teníamos un banco para discurrir sobre dichos aspectos.

Puedo decir que en la convivencia con mis compañeros y amigos de logia crecí (espiritualmente, ya que soy bastante chico) y disfruté de la complicidad que no tuve en el colegio; en suma, me encontré con seres a la altura de mis expectativas, ansias, inquietudes.

Pasaron casi diez años desde que nos conocimos, muchas cosas han cambiado.

Juan Ñaque fue el único que terminó la carrera, hoy es Defensor Público y logró hacer realidad el sueño de comprarse un auto último modelo.

El Bomba está a punto de terminar la carrera de pedagogía. Ya no juega al fútbol como antaño, ni nos maravilla con su virtuosismo musical, está dedicado a sus estudios.

Osmar Mamedo es un hombre de familia (casado, con una hija). Es fundador de la Sociedad del Ocio, institución virtual a la que da vida con cretividad, ironía y precisión. Vive en un suburbio sueco, Sölna. Dejó la batería virtual, ya tiene una verdadera.

Quien esto escribe también está felizmente casado, se transformó en periodista y aún se da tiempo de reir con lo que el resto de la gente vomita o desecha.


LOS IMPRESENTABLES


Mi paso fugaz por la música tuvo a los Impresentables como vehículo. Era el segundo año en la escuela de periodismo de la Usach el momento en que surgió esta idea tan efímera como los Travelling Wilburys de George Harrison, Bob Dylan, Roy Orbison, Jeff Lynne y Tom Petty.

La formación original estaba conformada por Abst3mio en voz, Frodo en Guitarra, Marko en bajo, la Insalubre en batería y yo en teclados.

La idea surgió 2002 (primer año de la carrera) en que nos juntamos para realizar una suerte de memoria sobre la influencia del rock; junto con el contenido del trabajo, habría una contextualización musical con temas por década. A saber, interpretamos fragmentos de “Hey Jude” de los Beatles, “Smoke on the water” de Deep Purple, “The Final countdown” de Europe y “Creep” de Radiohead. Para graficar el efecto en Chile hicimos una breve performance de “La voz de los ochenta” de los Prisioneros.

Dicha presentación la hicimos a finales de 2002, casi coincidente con la semana de la escuela de periodismo.
La organización nos pidió tocar los mismos temas… y lo hicimos sin un nombre oficial. En esa época no teníamos baterista pero si otro guitarrista, el Guatón López.

En 2003 decidimos volver a juntarnos, ahora sin el Guatón y con la Insalubre como drummer. El resultado fue los Impresentables.

Para esta experiencia queríamos dejar los covers y tener nustras propias creaciones. Así surgieron temas de nuestra autoría; yo colaboré con “En el patio de los pintores” y “Mi princesa y el tiempo” (dedicada a mi esposa). Frodo nos entregó “Destierro infernal”. Con Marko compusimos “Adultos perdidos”, inspirada en la página de la Policía de Investigaciones que busca personas extraviadas.

Con estas creaciones nos presentamos el 28 de noviembre de 2003 en Sherwood, patio de la escuela, tal como se ilustra en la instantánea tomada por Andrea Medina durante el show.

Habíamos realizado una serie de ensayos en una sala de calle Serrano, así que los temas estaban sabidos.
Fue el debut y el final, como pasó con los Traveling Wilburys… fue un gustito que me di, como tantos de otros. Fue la oportunidad de sentirme un rockstar… a pequeña escala…

martes, agosto 28, 2007

DON'T DREAM IT'S OVER


Se trata de una canción que busqué por años; la tenía grabada en un cassette, pero estaba marcada por una locución de la radio Opus de Curicó (desaparecida). Eso ocurrió cuando terminaba la enseñanza media. El problema es que sabía el nombre del tema, pero no los intérpretes, una duda que se mantuvo hasta que entre a la universidad.

Mamedo conocía el nombre del grupo, Crowded House pero tampoco tenía una grabación como la gente del tema. Había logrado ver en internet la carátula del disco, que dibujó a falta de computadores e impresoras. Pronto averiguamos que se trataba de una banda neocelandesa.

Pásabamos horas esperando que una radio la tocara completa. En ocasiones la escuchábamos en la calle, como sucedió una vez mientras vitrineábamos en el verdadero mercado persa ubicado bajo el paso bajo nivel de 1 sur con 11 oriente en Talca.

Ambos habíamos dejado la escuela de derecho, cuando Mamedo escuchó el tema caminando por la calle en Santiago; un tipo vendía un disco pirateado con temas de los 80's. No recuerdo cuánto le costó, pero el asunto es que la canción ya estaría en nuestro repertorio, sin cuñas, ni interrupciones...

Hace un par de semanas, mientras leía el suplemento de cultura de La Tercera, me encontré con la sorpresa de que Crowded House sacó este año un nuevo disco, "Time on earth"... un esfuerzo creativo de Neil Finn (líder del grupo) que valdrá la pena escuchar.

Les invito a disfrutar de este clásico de 1986... Crowded House, "Don't dream it's over"... presiona play...

video

LOS GATOS


Era una de nuestras típicas caminatas en masa durante el segundo año de Derecho en la Universidad de Talca; si mal no recuerdo íbamos Juan Ñaque, el Bomba, el Chiquis, Mamedo y yo. Como era tradicional, tomábamos la micro 2 en el paradero del Alma Mater y bajábamos en la plaza de armas. Lo común era que camináramos por la 1 sur hasta el terminal de buses.

En esa ocasión, hicimos una breve escala en una tienda de compra y venta de discos, cassettes y revistas ubicada en 6 oriente entre 1 norte y 1 sur.

Con Mamedo comenzamos a mirar los CDs en vitrina; había buenos títulos, pero no como para volverse locos. Además, para variar, andábamos sin un peso. Entre los discos, ambos vimos de reojo uno que parecía decir "Los Gatos", que en definitiva, no tomamos en cuenta.

Tras revisar las ofertas de cassettes (el medio recurrrente de escuchar, reproducir y piratear música por esos años), dimos media vuelta para seguir por nuestro camino).

Salíamos del local, cuando me fijé bien en el supuesto disco de "Los Gatos"... oh sorpresa, se trataba del notable disco "First" de David Gates, aquel que incluye el clásico "Suite: Clouds, Rain". !Lo habíamos confundido!

Inmediatamente le dije a Mamedo y ambos soltamos una carcajada, seguido de una lamentación... no teniamos plata para comprarlo. Finalmente nos retiramos resignidaos con cara de gato que mira a la carnicería.

Días después Mamedo fue a buscar dicho tesoro, pero ya lo habían adquirido... Hay que entender que era en los tiempos en que Internet estaba en pañales, no eran masivos los torrents y pesábamos menos que un paquete de cabritas...

lunes, agosto 27, 2007

VELETA SUI GENERIS



Cada cual le da usos distintos a los objetos del entorno; la palmera que se observa en la imagen sirvió de veleta por años durante mi vida en Molina, así se ve desde la entrada de la casa de mis padres. La palmera está allí desde principios del siglo XX, en un caserío contiguo a un almacen de abarrotes.

Lo simpático es que sus hojas señalaban precisamente la dirección del viento, algo elemental en el campo para saber si va a llover o no. Durante esos años me las daba de metereólogo, pero a partir de señales como el viento o la aparición de pájaros en el galpón de la casa.

Cuando las hojas de la palmera eran movidas hacia sur con fuerza un temporal se acercaba. En la caso contrario, se avecinaba una helada si era invierno y día fresco en casa de ser verano.

Resistió muchos temblores y temporales esta palmera, que incluso servía de refugio para lechuzas en el período estival. Hubo inviernos duros, como el de 1992, en que resistió con entereza la fuerza eólica.

Sin embargo, siempre me preguntaba como era el suelo en que estaba plantada; a veces creía que tenía una espacio mísero entre una casa y otra, que surgía entre las techumbres como una chimenea festiva y verde.

Pasaron muchos años para que pudiese conocer el origen de la veleta natural. Sucedió hace unos cinco años. En la casona de donde nace la palmera se estableció un centro cultural, lugar en que se organizó un recital de jazz. En primera instancia no noté que era la respuesta a una de mis absurdas dudas existenciales. Sólo cuando estaba a unos metros del acceso al patio me di cuenta.

Dudé unos segundos, temí que se perdería la magia y el encanto, terminar con un misterio que sirven para dar sal y pimienta a un recuerdo... finalmente me decidí y entré a un amplio patio, que tenía como centro a esta palmera centenaria.

Aún no pierdo el gusto por mirar la palmera en mis escasos viajes a Molina... parte de mi infancia y juventud se mantiene incólume señalando cuando salir con paraguas o más abrigado, el informe del tiempo sigue allí, en la intersección de Quechereguas y Agua Fría.

jueves, agosto 23, 2007

AGONÍA SOBRE AYSÉN


Febrero de 2006. Una tarde de “descanso” tuvimos los periodistas que acompañábamos al Presidente Lagos en su gira por el sur. Habíamos salido a las ocho de la mañana desde Santiago con rumbo a Balmaceda. Tras una serie de actividades en Lago Verde, Chile Chico, paramos en Villa O'Higgins para despachar nuestro material a la capital.

A las cinco ya estábamos todos listos y dispuestos para disfrutar de la belleza del paisaje. Nos desperdigamos por el pueblo, sin temor a perdernos ya que incluso nos podíamos escuchar de un extremo a otro. El silencio era roto de vez en cuando por ráfagas de viento o algún ave de la villa, que en suma era un punto ínfimo de civilización en una inmensidad verde, junto al lago Ciervos que desde un mirador era posible admirar en todo su esplendor.

A eso de las siete de tarde, los aviones Twin Otter de la Fach estaban listos para despegar y trasladarnos a Cochrane, esperando que llegara el Presidente desde Campo de Hielo Sur con los camarógrafos y reporteros gráficos.

Pronto se vieron otros dos aviones con la comitiva. Uno de ellos con un olor intenso, ya que uno de los camarógrafos no contuvo la protesta de su estómago y devolvió el banquete de mediodía. Por suerte, no ocuparíamos ese aeroplano.

Nos dividieron en dos grupos: la comitiva con el Mandatario partiría en el primer avión y la prensa en el segundo.

Muchos miraron con recelo la avioneta, ya que el vuelo desde Santiago lo hicimos en el Boing presidencial, mientras que las otras escalas fueron en un avión Hércules.

No obstante, era la única opción, así que subimos confiando en la pericia de los pilotos.
El arranque de la aeronave trajo consigo un fuerte olor a bencina quemada que a muchos nos trajo a la memoria el encendido de una estufa.

Me senté en el segundo asiento, con la ventana mirando hacia el oeste, con una vista privilegiada de fiordos y montañas. El viaje era fantástico y entretenido hasta que una alarma nos despertó a todos de nuestra ensoñación. No pasó un segundo de dicha diana y el motor del Twin Otter se detuvo.
Todos nos miramos y pensamos lo mismo: nos vamos a estrellar.

Muchas veces escucha a gente relatar situaciones límites en que pasa por su mente toda la vida; debo confesar que en esa oportunidad a unos 8 mil metros de altura dio un veloz recorrido por mi existencia. Raconto que sería frenado de sopetón por el “run run” del motor y la risa de los pilotos que aún deben disfrutar con la imagen del batallón de periodistas pálidos que trasladaron a Cochrane.

NIÑEZ JUNTO AL MONTE PELADO


Imbabura era sinónimo de pavor, su apariencia ruda y atemorizante, especialmente su cima rocosa, me provocaba un vacío en el estómago. Pareciera que Modesto Mussorgski se hubiese inspirado en él para componer “Una noche en el monte pelado”.

El volcán en algunas mañanas solía amanecer nevado en la punta, acentuando su aspecto grave; era como si tuviera canas, como si fuera un viejo cascarrabias a punto de estallar.

Ibarra había convivido durante largos años junto al macizo, siendo testigo de alguna erupción. Ni siquiera por eso mudaron la ciudad de allí; kilómetros más al sur, la ciudad de Baños ha sido destruida mil veces por el volcán Tungurahua, y la población regresa como si se tratase de una bandada de aves Fénix.

Desde el primer día que pisé la ciudad el Imbabura me produjo escalofríos, sentía que sus faldas se transformarían en grandes garras o que el volcán tornaría en un gran dinosaurio aprisionado durante millones de años bajo el sedimento. No faltan las viejas que hablaban de que el tapón sobre el cráter estaba trizado y que una nueva erupción era inminente. Otras veces decían que era base de ovnis sólo porque un rondín borracho lo había dicho.

Tuve más de una pesadilla por culpa de su aspecto tormentoso; una noche soñé que la punta rocosa volaba y caía sobre mí. Otra noche pensé que platillos voladores rocosos plagaban el cielo, anunciando una invasión extraterrestre.

Mis temores más grandes, empero, se hicieron presentes para el terremoto de 1987; la gente decía que había ruidos subterráneos, que el magma saldría por el cráter y que la ciudad sería arrasada… no hubo pesadillas, simplemente perdí el sueño.

Aunque pasen los años, aún sigo sintiendo en la panza un dejo de náusea, más que temor por el “cuco” de mi niñez.