lunes, diciembre 19, 2005

BASTA DE FETICHISMOS

Por Rodrigo Alcaíno Padilla

Me alegra mucho que poco a poco los fantasmas que nos legó la dictadura desaparezcan; los boinazos, los incidentes de cada 11 de septiembre, la disputas bizantinas en los foros políticos comienzan a alejarse de la agenda mediática y del interés del chileno común.

Entre tanto gesto de reconciliación, resulta absurdo que en ciertas esferas intelectuales y escuelas de periodismo aún se entronice el quehacer de los medios escritos, previo al Golpe de Estado de 1973, como un ejemplo del ejercicio de la profesión.

Me resulta inconcebible que se enorgullezcan de un periodismo burdo, soez e instigador de la violencia, que sin duda tuvo cierta responsabilidad en el desencadenamiento de los hechos aquel 11 de septiembre, hace 32 años.

En estos días, publicaciones como The Clinic o La Cuarta ocupan un lenguaje y estilo similar a medios como los antiguos Clarín o Tribuna. Y digámolo con todas sus letras: son leídos por el segmento bajo de la población dada su simpleza o se lo considera una chacota sin trascendencia en el quehacer de la nación, una mera entretención comparable a una teleserie.

Como muestra de los expuesto citemos algunos titulares: “Las viejujas reclaman por desabastecimiento de pencas”; “Ahora no podrán quejarse de tener los hoyos vacíos”; “¡Oye momia pituca, cocíname esta diuca!” (Clarín, 3-4/12/71). Que tal sería leer en portada cosas como “Allende muy ofendido: Fidel no lo saca a bailar todavía” (Tribuna 17/11/71); “Picos cordilleranos impresionaron a Fidel. En Río Blanco lo deslumbró el macizo andino” (Tribuna 27/11/71).

Si nos remitimos al otro estilo, aquel que caracterizó a El Mercurio o El Siglo, empalidecemos ante la eventualidad de que los medios se transformen en panfletos políticos y manifiestos violentistas.

¿A qué nos referimos? “Son cada vez más extensos los sectores de la población que se sienten viviendo en un ambiente de franca ilegalidad. (...) grupos cada vez mayores de chilenos están aprendiendo la lección que dan los propios partidos marxistas y se están organizando en comités de autodefensa” (El Mercurio 14/09/72). O “El puño de nuestro pueblo comienza a alzarse. ¡Cuidado! Pijecillos degenerados, pájaros negros de la ultraderecha (...) Es un puño enorme, empuñado” (El Siglo 05/09/72).

Me pregunto, ¿cómo es posible considerar digno de encomio un periodismo que abusó de la descalificación e incitación a la violencia antes de 1973? ¿Es válido que se transe el respeto y el Estado de Derecho por emular semejante barbarismo literario? ¿Es pertinente politizar los medios de comunicación a tal punto de provocar una revuelta civil?

Llamados de la prensa al enfrentamiento son dignos del terror de Marat en la Revolución Francesa, de sociedades en evolución, de estados en pañales. Nos encontramos a las puertas del bicentenario de la Independencia, mostremos un poco de espíritu cívico.

Con esto no quiero decir que los medios de hoy no tengan ni deban tener una línea editorial con cierto tinte político; está implícito en las reglas del juego para la prensa. Pero debe primar el respeto por el bien común, los medios periodísticos no son talleres de reporteo poblados de infantes traviesos o púberes apasionados e inconscientes.

Tampoco invito a los nuevos profesionales de la prensa a escribir cuentos de hada en las páginas de los diarios. Enarbolo el rol social del periodista por sobre todas las cosas, me identifico con la labor de generar debate en la opinión pública. No obstante, hay formas de hacerlo, ahí es dónde se nota la inteligencia del profesional.

Es hora de que el periodismo crezca junto con la sociedad civil, guarde en los libros de historia los titulares de Clarín, Tribuna, El Siglo o El Mercurio, sin confundir la realidad con un museo del espanto.

Por eso, llamo a fortalecer las virtudes y pulir las imperfecciones del periodismo actual. Basta de fetiches, de vivir con recuerdos de revoluciones fracasadas. Preocupémonos de romper las injusticias y los monopolios de la verdad con herramientas de nuestro tiempo, con inteligencia, con respeto, con creatividad.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Gazmuri

Gran exposición ...la prensa y su responsabilidad.